Un equipamiento para un homenaje

Cádiz necesita un museo-memorial que recuerde la tragedia de 1947, al estilo de los equipamientos que conmemoran las grandes guerras en otras ciudades

Uno de los museos más espectaculares de los que se pueden disfrutar en Londres en el Churchill War Rooms. El recorrido por los subterráneos del barrio político de la capital inglesa permite visitar las instalaciones que el gobierno británico utilizó durante la II Guerra Mundial para dirigir el país y la propia contienda. El museo, que se completa con una espectacular sala donde se rememora la intensa vida del dignatario inglés, se transforma en un homenaje no solo a quienes estuvieron al frente del país en estos años tan duros si no también a todos los ciudadanos que sufrieron la guerra. Un homenaje que se repite en otros equipamientos históricos de la ciudad.

Hoy se conmemora en Cádiz un nuevo aniversario de la trágica explosión que, en la noche del 18 de agosto de 1947, provocó la muerte de más de 150 vecinos de la ciudad, cinco millares de heridos, y destrozó buena parte de lo que entonces se levantaba en extramuros.

Apenas un monolito levantado hace algo más de una década en la plaza de San Severiano, a poco metros de donde se produjo la explosión, recuerda a las víctimas de esta tragedia, junto a un concierto de música organizado por el Ayuntamiento. Tal vez sea el momento para plantearse ir más allá en el homenaje a quienes perecieron en este suceso o sufrieron heridas físicas y mentales que perduraron en el tiempo, y en el homenaje de quienes, desde distintos lugares, ayudaron a paliar los efectos de la catástrofe.

Aprendiendo de quienes, como los británicos, saben poner en valor todos los momentos de su historia, desde los más gloriosos hasta los más trágicos, habría que aprovechar el interés mostrado por el Gobierno de la nación de desprenderse de equipamientos propiedad del Ministerio de Defensa en la ciudad para que éste ceda algunas de las dependencias existentes en el complejo del Instituto Hidrográfico, que se levanta donde se produjo la catástrofe, para abrir este museo-memorial. Quien mejor que el Ministerio de Defensa para dar este primer paso en recuerdo de una tragedia provocada por los errores pasados de la Armada.

Como otros centros similares, además del homenaje debido a las víctimas, aprovechando la documentación acumulada sobre el tema por el investigador José Antonio Aparicio, el museo podría acoger la excelente maqueta que el Ayuntamiento construyó para la exposición que sobre el cincuenta aniversario de la catástrofe se organizó en el Centro del Palillero.

Fotografías del suceso, documentos sobre el proceso de investigación que se puso en marcha tras la explosión, minas que no explosionaron, además de una pormenorizada explicación de por qué se produjo la tragedia y cómo era la ciudad de Cádiz en 1947 junto al desarrollo de la misma que se puso en marcha tras este luctuoso suceso, completarían este hipotético museo.

Publicado en: Diario de Cádiz, 18 de agosto de 2013.

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